Los cráneos privilegiados necesitan pensar, eso es todo, pero para otros pensar significa rebajarse a la más negativa condición del ser humano, depurar las últimas neuronas (e incluso las que no usan) en un acto tan poco original que no merece ni ser pensado; es, sin duda, el malestar de esta generación: pensar sin pensar.

Y los hay que piensan más de la cuenta, como si de un asunto personal se tratara. Los cráneos privilegiados se sienten en deuda con ellos mismos, necesitan compensar la balanza, dejar el pabellón bien alto, sentirse escritores, músicos o pintores…todo vale para las cabezas bien amuebladas.

…y a estas alturas de canción me pregunto: ¿Dónde se pueden encontrar algunos cráneos privilegiados más?, ¿de verdad hay tan pocos?…quizás esté pensando demasiado…

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