¡Qué frío está el suelo
y qué breve es el olvido!

Como agujeros en el cielo
de la más esbelta noche.
La conciencia en lo más profundo
como el frío del miedo
o el calor infinito e insospechado
de una mañana de invierno.

¡Qué breve es la palabra
y que frío el pensamiento!

La mañana es cegadora a los ojos del que todavía duerme
como el que no comprende
que la historia no siempre recompensa a los vencedores.
Espera tu turno
quizás seas recompensado.

4 Comentarios

  1. Excelsos e impecables los versos. Te felicito por este poema. Saludos.

  2. Yo aún espero mi turno, en esa luz cegadora, espero en la entrada del destino la recompensa. Me encato el sentido del poema.

    Chinasklauzz

  3. Esperar y esperar…

  4. Me ha gustado mucho, muy rítmico, fresco. Me ha recordado algo a Neruda ;)

    Felicitaciones ;)


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