¡Qué frío está el suelo
y qué breve es el olvido!
Como agujeros en el cielo
de la más esbelta noche.
La conciencia en lo más profundo
como el frío del miedo
o el calor infinito e insospechado
de una mañana de invierno.
¡Qué breve es la palabra
y que frío el pensamiento!
La mañana es cegadora a los ojos del que todavía duerme
como el que no comprende
que la historia no siempre recompensa a los vencedores.
Espera tu turno
quizás seas recompensado.